Por Federico Tessore
En las anteriores notas de esta serie abordamos los prejuicios que la gente tenía acerca de cómo hacer inversiones. En esta ocasión vamos a ver los mitos que tiene la gente acerca de la forma de hacer dinero. Es decir, la forma de convertirse en millonarios.
En nuestro país, en general, no se mira muy bien a la gente que tiene dinero. Dejando de lado el tema de la inseguridad, hay una sensación generalizada que siempre se hace dinero de una manera turbia. Más allá de esta percepción particular, es interesante saber cómo se hace dinero en el mundo desarrollado.
Thomas Stanley y William Danko, autores del libro The Millionaire Next Door (“El millonario vecino”) estudiaron durante veinte años a los ricos norteamericanos. Las conclusiones de los estudios de estos dos profesores universitarios son realmente sorprendentes. Las investigaciones se focalizaron en descubrir quiénes eran los ricos en Estados Unidos, cómo habían logrado convertirse en ricos y cuáles eran sus hábitos de vida.
Las conclusiones mostraron datos sorprendentes de cómo personas ordinarias se convertían en ricas en solo una generación. Los hábitos de consumo y de vida de los nuevos ricos no son como podemos esperar.
Stanley y Danko descubrieron que mucha de las personas que vivían en casas fastuosas y manejaban autos lujosos no necesariamente eran ricos. Naturalmente, tenían altos ingresos, pero sus ahorros y riqueza general era muy baja.
En oposición a esto, la mayoría de los millonarios no vivía en casas fastuosas o manejaba autos importados o lujosos. Más bien, todo lo contrario. En general, tenían hábitos de consumo muy controlados y sus costumbres no se parecían a las de los millonarios tradicionales
El primer concepto fuerte que surge del estudio es el hecho de la enorme diferencia entre los ingresos y la riqueza de las personas. En general, tendemos a confundir a una persona con un auto importando o ropa cara con un rico. Pero no siempre esto es así, ya que esa persona puede tener un alto nivel de gasto, pero tal vez ninguna capacidad de ahorro, por lo tanto ninguna capacidad de generar riqueza.
La riqueza no es lo mismo que el ingreso. Si uno logra un muy buen ingreso cada año y lo gasta todo, uno no se está volviendo cada vez más rico. Simplemente estás viviendo un alto nivel de vida. La riqueza es lo que acumulás, no lo que gastás.

Continué leyendo Mitos y prejuicios sobre el dinero y las inversiones.